¿Listas y listos para un clásico de los juegos de mesa que nunca pasa de moda? Les presentamos “La Liebre y la Tortuga”, conocido en alemán como “Hase und Igel”. Este juegazo se llevó el prestigioso Spiel des Jahres en 1979, ¡casi nada! Es un auténtico pionero y una joya imprescindible para cualquier ludoteca que se precie de ofrecer ocio alternativo y diversión en grupo.
Imaginen una carrera de mesa donde lo más importante no es correr como pollo sin cabeza, sino gestionar tus zanahorias, ¡tu combustible vital! Tienes que llegar a la meta casi sin ellas, con solo diez o menos en tu poder. Y ojo, que dispones de tres cartas de lechuga que son tu as bajo la manga para esos momentos clave de esta aventura lúdica.
Cada paso en el tablero cuesta zanahorias, y no solo eso, el recorrido está lleno de sorpresas para ganar o perder esos preciosos tubérculos. David Parlett, el genio detrás de este juego de estrategia, nos regaló un ingenioso ejercicio de aritmética tan divertido que ni te darás cuenta de que estás haciendo mates. Un entretenimiento único para tus noches de juegos y una experiencia de juego familiar inolvidable.
A lo largo de los años, este clásico de mesa ha tenido sus “remakes” con pequeñas variaciones entre las diferentes ediciones. Es como si cada asociación lúdica tuviera su propia regla de la casa. Muchas de estas diferencias buscan darle un empujón a quienes van un poco por detrás, añadiendo aleatoriedad con cartas, dados o tablas cuando caes en una casilla de Liebre.
Y hablando de la casilla de la Liebre, el propio David Parlett tenía su forma preferida de jugarla: “puedes caer en ella, pero debes perder un turno”. ¡Sí, como si la liebre se echara una buena siesta, tal y como en la fábula de Esopo! Él mismo decía que prefería esta regla a no poder caer en absoluto, un detalle que añade aún más sabor a la experiencia de juego.
Pero si eres de esas personas que buscan un desafío de verdad, la “Regla de Torneo de Jugting” te va a encantar. Si aterrizas en una casilla de la Liebre, no pasa nada de inmediato. Sin embargo, si nadie te adelanta antes de tu siguiente movimiento, ¡zas!, te llevas diez zanahorias extra. Ahora, si alguna persona te pasa por delante, prepara la cartera: ¡pagas diez zanahorias en el huerto por cada rival que te adelante, sea en la dirección que sea! ¡Pura estrategia y suerte en este atemporal juego de mesa!


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