¡Prepárense, amantes de los juegos de mesa y el ocio alternativo! En nuestra ludoteca tenemos un auténtico campeón de las apuestas y las carreras que os va a enganchar: El Liebre y la Tortuga. Este divertido juego de cartas, conocido en sus inicios como Royal Turtle, nos trae a la mesa una carrera de animales inspirada libremente en esas fábulas de Esopo que tanto nos gustaban de peques. ¿Listos para la estrategia y las risas?
El pistoletazo de salida es así de sencillo pero lleno de intriga: cada participante decide en secreto a quién le va a poner sus fichas, apostando por uno o dos de los cinco corredores estrella: la astuta tortuga, el veloz conejo, el tierno cordero, el temible lobo y el escurridizo zorro. Además, para añadirle más picante a la apuesta, cada persona recibe un animal extra asignado al azar y una mano de siete cartas, de las cuales se descarta una boca abajo como apuesta adicional. Luego, la acción comienza: por turnos, quienes juegan irán colocando entre una y cuatro cartas del mismo animal, reponiendo su mano hasta tener cinco. La carrera se anima cuando se han jugado ocho cartas en total o cuatro de un mismo animal, ¡porque entonces es cuando la cosa se mueve de verdad!
Pero ojo, que aquí no vale solo correr. Cada animal tiene su propia personalidad y habilidades especiales que pueden cambiar el rumbo de la partida. La tortuga, fiel a su estilo, avanza un pasito, pero si le dais caña con cuatro de sus cartas, ¡se marca un sprint de dos casillas! El conejo, un bala, siempre se mueve dos, a menos que… ¡se le suban los humos! Si está en cabeza y le juegan cuatro cartas, se echa una siestecita y no se mueve ni un milímetro. El zorro es el más impredecible: se mueve tantas casillas como cartas se hayan jugado. Nuestro querido cordero es un poco más rápido, avanzando una casilla más que las cartas jugadas, pero cuidado, ¡si llega al agua se para a beber! Y luego está el lobo, el estratega del grupo: avanza una casilla con pocas cartas, pero si le metéis muchas, se mueve una menos que el total. Y su as bajo la manga: tres cartas de aullido que, al jugarse, paralizan a todos menos a él. ¡Un auténtico desafío en un recorrido de once casillas, con dos de ellas cubiertas de agua para añadirle emoción!
Una vez que los animales han hecho sus movimientos estelares, se inicia una nueva ronda de juego de cartas. La emoción no para hasta que tres de los cinco corredores cruzan la meta. Es entonces cuando se hace el recuento de puntos, valorando la posición final de los animales y las apuestas de cada cual. Después de tres rondas repletas de diversión y estrategia, la persona con más puntos se proclama la campeona de esta carrera inolvidable.
¿Sabíais que su título original, Royal Turtle, es un guiño cariñoso a otro clásico de las carreras de apuestas de animales? Sí, un homenaje a Royal Turf del legendario Reiner Knizia, ¡aunque en aquel juego los protagonistas eran caballos! Sin duda, un juego de mesa que no puede faltar en vuestras tardes de ocio en nuestra asociación lúdica.


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