Huida de Silver City (o, como lo llamamos en el barrio, Escape From Silver City) es ese **juego de mesa** de **supervivencia zombi** que te va a tener al borde del asiento, ¡literalmente! Imagina esto: hordas de no-muertos pisándote los talones por cada callejuela y edificio, la munición brillando por su ausencia como la señal de tu móvil en un búnker, y cada esquina es una caja de sorpresas… de las que muerden. Es la **experiencia lúdica** perfecta para quienes buscan un **ocio alternativo** cargado de adrenalina.
Aquí te metes en la piel de una de las personas supervivientes de este apocalipsis repentino. Tu misión, si decides aceptarla (y si no, los zombis te la harán aceptar a base de mordiscos), es cooperar a muerte con tu equipo para largaros de la ciudad antes de que el reloj marque el final. Pero ¡ojo!, que la cosa se pone interesante: uno de vuestros colegas parece tener un poco de tos… y esa persona que fue mordida hace un rato te mira con una ansiedad que da escalofríos, la herida sangrando a borbotones en el brazo. ¿Quizás un pequeño «alivio» con una bala? Total, puedes fabricar munición… ¿o ya no te fías ni de tu sombra? La **diversión con amigos** está asegurada, aunque sea una diversión un poco… sangrienta.
Para que no te falte detalle en esta aventura de mesa, el juego viene con un **gran tablero de supervivencia** que es un mapa del infierno, 30 fichas personalizadas para que cada personaje y zombi tenga su propia «cara», dos dados (uno de ocho y otro de seis caras, para esas tiradas épicas), 93 cartas que te harán la vida imposible o te la salvarán, un arsenal de objetos para representar armas y otros cachivaches, 7 hojas de personaje diseñadas a medida y un **reglamento completo** que incluye un montón de **misiones adicionales** para exprimir al máximo tus **sesiones de juego**. Es el tipo de material que entusiasma a cualquier **asociación lúdica**.
El plan para salir de este lío es tan «sencillo» como intentar no pisar una cáscara de plátano en medio de una estampida zombi: hay tres formas de escapar. Por tierra, por mar o por aire. La última opción solo es viable si en vuestro grupo hay alguien con licencia de piloto. Las otras dos… bueno, están ahí, siempre que el barco no haya zarpado ya sin vosotras y vosotros, o que el ejército no haya volado el puente para contener el brote. Y sí, el transporte puede tener asientos limitados, no esperes un viaje en primera clase.
¿Y qué te espera en el camino mientras intentas huir? ¡Pues más zombis, claro! Y **zonas ocultas** que se revelan a medida que os acercáis, como un regalo envenenado. ¡Cuidado! Esas zonas pueden ser el hogar de más no-muertos, o estar llenas de obstáculos que te obligan a dar un rodeo digno de un tour turístico de la muerte. Por suerte, hay un montón de edificios, tanto comunes como especiales, que podréis **saquear** (siempre y cuando no os saqueen a vosotros antes los habitantes originales) en busca de armas molonas, equipo esencial y botiquines. Mientras tanto, los zombis, con esa insistencia que les caracteriza, os rodean, os acorralan, os dan un empujón… ¡y también os muerden para infectaros! Pero claro, el resto del equipo no tiene por qué enterarse de ese pequeño detalle, ¿verdad? ¡A disfrutar de este **juego de rol** y estrategia!


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