¡Abran paso al trepidante Linko! (también conocido como Abluxxen), el **juego de mesa** que pondrá a prueba vuestra astucia y vuestra cara de póker. Aquí, la clave es soltar cartas numéricas a lo grande: cuantas más cartas iguales consigáis poner sobre la mesa, ¡más puntos os llevaréis al final! Pero ojo, que no todo es jugar y ganar.
Imaginad que ponéis vuestro set de cartas con orgullo, pero de repente, ¡zas! Otro jugador o jugadora, con la misma cantidad de cartas pero con un número superior, decide “abluxaros”. Es decir, ¡os birla las cartas de la mesa! Robar cartas puede ser una jugada maestra, pero cuidado con la avaricia: si os llenáis la mano de cartas que no podéis usar, esas bellezas os restarán puntos al final de la partida. ¡Hay que saber cuándo atacar y cuándo retirarse!
Este desafío de **ocio alternativo** se juega con un mazo de 104 cartas numéricas (del 1 al 13, ocho veces cada una, ¡para que no falte de nada!) y cinco comodines que son la joya de la corona. Cada participante arranca la partida con 13 cartas en su mano, y seis cartas esperan su turno boca arriba junto al mazo.
En cada turno, quien juega puede poner una o más cartas del mismo valor, usando comodines si lo desea para potenciar su jugada. Si ya tiene cartas sobre la mesa, las coloca de forma que las anteriores sigan bien visibles. Y aquí viene la parte emocionante: si alguien antes que tú ha puesto un grupito de cartas de igual tamaño pero de menor valor, ¡es tu momento de “abluxar”! Puedes quedarte con sus cartas (¡qué morro!) y la persona “abluxada” tendrá que robar cartas nuevas, ya sea del tablero o del mazo. Pero si esas cartas no te interesan, ¡no pasa nada! Quien ha sido “abluxado” puede recuperarlas o descartarlas, y luego robar la misma cantidad de cartas. El tablero solo se rellena cuando todo el mundo ha terminado de robar. Ah, y un secretito: los comodines son tan poderosos que pueden jugarse solos y valen más que cualquier otra carta. ¡Un as bajo la manga en toda regla!
La partida vuela cuando el mazo se agota o cuando alguna persona se queda sin cartas en la mano. ¡Se acabó lo que se daba! Es el momento de la verdad: a contar puntos. Cada carta que lograste poner sobre la mesa suma, y las que te quedaron en la mano… ¡ay, esas restan! Gana quien tenga la puntuación más alta. Y si la emoción os atrapa, ¡siempre podéis echar varias rondas en vuestra **asociación lúdica** para ver quién es el verdadero campeón o campeona de Linko!


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