¿Listas para una sesión de juegos de mesa donde las reglas… son más bien una sugerencia? En Schummel Hummel, el objetivo es clarísimo: ¡deshazte de tus cartas antes que el resto de participantes! Pero aquí viene la joya de este juego de cartas, una propuesta de ocio alternativo que tenemos en nuestra ludoteca: hacer trampa no solo está permitido, ¡es parte fundamental de la estrategia! ¿Tienes una carta que no te encaja? ¡Zas! Por encima del hombro, o quizás un desliz disimulado en la manga. La creatividad para el engaño es el límite.
Pero ojo, porque entre la euforia de las risas y las trampas, siempre hay una persona vigilante. Si te pillan con las manos en la masa (o la carta en el calcetín), la jugada te sale cara: te quedas con tu carta “original” y además te toca robar una del vigilante, ¡y para colmo, asumes su papel de ahora en adelante!
Claro, además de dominar el arte del disimulo, también hay que jugar de forma “legal”. Hay que colocar cartas en la pila central que coincidan con la superior, a menudo usando los poderes especiales de los bichitos que habitan las cartas. Y si te sientes con ganas de más picardía, puedes intentar “rescatar” una carta de saltamontes que esté entre tú y tus vecinos. Si logras la hazaña sin que nadie se dé cuenta, ¡sorpresa! Quienes te rodean se verán obligados a robar dos cartas extra del mazo. ¡Prepárense para una partida llena de estrategia, diversión y trampas que sin duda animará cualquier encuentro en nuestra asociación lúdica!


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