¡Ponte el sombrero y prepárate para un viaje en el tiempo! Imagina la vibrante América de los años 20, con su jazz resonando en cada esquina, pero… ¡con una sequía de alcohol tan grande como el Mississippi! La famosa Ley Volstead, esa normativa tan «divertida», prohibió la alegría líquida, pero lo que no sabía es que estaba creando el caldo de cultivo perfecto para una aventura sin igual.
De repente, la Prohibición se convirtió en la gallina de los huevos de oro para quienes se atrevieran a desafiar las normas. Desde el gánster más pintado con su puro, hasta el político más impoluto, todo el mundo quería un trocito de este pastel ilegal. Pero no te confíes, porque los Prohis, esos agentes de la Prohibición con cara de pocos amigos, ¡siempre andan al acecho!
Aquí es donde entra Prohis, uno de esos *juegos de mesa* que te enganchan desde la primera partida. Te meterás en la piel de un astuto contrabandista, intentando amasar una fortuna transportando mercancías… digamos, «especiales». ¡Pero ojo! La vida del emprendedor clandestino es una montaña rusa de emociones. Tus compañeros de partida, que también son contrabandistas (o quizá tus rivales más acérrimos), no dudarán en registrar tu cargamento o, si pillan algo sospechoso, ¡incautarlo sin piedad!
Este es el plan perfecto para una tarde de *ocio alternativo* y risas aseguradas, ideal para cualquier encuentro de *asociaciones lúdicas*. Cada aspirante a capo del alambique empieza con un Inspector con olfato de sabueso, un Capitán con más labia que un vendedor de elixires milagrosos, y una mano de cuatro cartas que podrían ser tu salvación… o tu perdición. El mazo, por supuesto, aguarda con más giros inesperados.


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